agosto 07, 2005

LAS BEBIDAS DEPORTIVAS...SON BUENAS, PERO MEJOR ES EL AGUA

Las bebidas deportivas fueron creadas con la “función” de reponer la pérdida de líquidos, darnos calorías en forma de energía y reponer el sodio y potasio que se pierde con la sudoración. Sin embrago, es sabido que la mayoría de los personas no necesitan una bebida deportiva, a menos que sean atletas de alto rendimiento y en un periodo de ejercicio naden 5 km o corran un maratón. Estas bebidas también son recomendables para personas que tengan una sudoración excesiva, con una pérdida del 5 al 6% del peso corporal –considerando que el 60% de nuestro peso es pura agua- y que presenten calambres musculares al hacer ejercicio.

Una botella de bebida deportiva –600 ml- repone exactamente las calorías perdidas al correr 20 Km –medio maratón-, por lo que sí eres de las personas que se suben a la caminadora 20 minutos o hacen una clase de spinning y se terminan una botella de alguna bebida deportiva, temo decirles que no solo están reponiendo los líquidos y electrolitos perdidos, sino que están ingiriendo muchas más calorías de las que quemaron durante el ejercicio.
Las bebidas deportivas contienen 3 ingredientes principales: agua, hidratos de carbono (6-10%) y electrolitos (sodio y potasio); los hidratos de carbono nos dan energía instantánea, mientras que los electrolitos ayudan a mantener un balance de líquidos. Una bebida que contiene demasiados hidratos de carbono impide que el liquido se absorba porque por el exceso de hidratos de carbono se necesita que haya más agua en el estómago para digerirlo –pudiendo provocar molestias-, mientras que sí contiene muy pocos no ayuda en nada; una solución con 6% de hidratos de carbono (6 g de hidratos de carbono por cada 100 ml o 14 g por cada 240 ml) producen un balance óptimo entre el sabor, la absorción del líquido y la distribución de energía de los hidratos de carbono para reponer la energía perdida de los músculos. Por otro lado, muy pocos electrolitos provoca un desajuste en la hidratación, pero en exceso arruina el sabor de las bebidas.
Si decides tomar una de estas bebidas, generalmente se recomienda diluirlas al 50% con agua simple para evitar una sobrecarga de carbohidratos y una mala absorción.
Una adecuada y rápida absorción del líquido depende del tipo de hidratos de carbono que tenga la bebida y la combinación de estos; se ha visto que una adecuada combinación es de miel de sucrosa y de glucosa-fructosa para lograr una mejor absorción, mientras que si la bebida sólo contiene fructosa, se debe evitar ya que no se absorbe tan rápido y puede provocar malestares estomacales.
Además hay que cuidar que las bebidas deportivas no contengan cafeína, ya que esta sustancia es diurética y provoca que en lugar de reponer los líquidos perdidos, sigamos excretando más.
Actualmente como un “plus” ya también les agregan vitaminas y minerales a muchas de estas aguas deportivas, pero lo que mucha gente no sabe es que con el ejercicio ni siquiera perdemos estos micronutrimentos y con una simple dieta saludable podemos estarlas consumiendo de manera suficiente.
Y lo más nuevo, es agregarle a algunas bebidas extractos de plantas o sustancias energéticas, como el guaraná o MaHuang, donde sin mucha investigación lo que se sabe es que son estimulantes y pueden acelerar el ritmo cardíaco y elevar la presión.
En momentos de calor es cuando más “auge” tienen estas bebidas debido a que por las altas temperaturas se suda más, pero no hay que dejarnos llevar por la publicidad y terminarnos una botella al día, ya que finalmente 1 vaso de 240 ml de estas bebidas contiene 50 calorías mientras que el agua no contienen ninguna e igualmente nos hidrata.
Las habrá de todos colores y sabores, pero cabe mencionar que estas bebidas no son nada baratas, mientras que el agua es prácticamente gratis. Moraleja, el líquido más recomendable para los que realizan algún deporte es simplemente… el agua natural.

julio 31, 2005

MANTENIENDO SEGURA NUESTRA COMIDA

Para los que leyeron el artículo de la semana pasada podrán tener ya un poco más claro lo que es una intoxicación alimentaria y las principales causas de que esta ocurra. Sin embargo, me parece indispensable mencionar algunas herramientas que pueden ser útiles para prevenir cualquier intoxicación alimentaria -por más pequeña que sea- y lograr que los alimentos –y el dinero que gastamos por ellos- duren más de una manera segura.
La mayoría de los errores de seguridad alimentaria que llevamos a cabo en la casa se deben a dejar los alimentos en la zona de peligro –temperaturas entre 4 y 64˚C- y los más comunes son:
& Dejar que los alimentos se descongelen a temperatura ambiente, por lo que es mejor pasarlos del congelador al refrigerador una noche antes.
& Dejar las sobras de comida afuera del refrigerador hasta que se enfríen.
& Dejar marinando carnes a temperatura ambiente.
& Dejar las compras sin guardar en el refrigerador por un periodo largo.
& Alimentos “riesgosos” como pollo, carne, pescado y huevo no bien cocinados
& Usar el mismo platón para carnes crudas y cocinadas, al igual que cortar la carne cruda con el mismo cuchillo que alimentos cocinados o que las verduras.
& Estar cocinando con una cuchara y probar la comida con la misma, para luego regresarla a la olla.
& Tablas de picar no bien lavadas ni desinfectadas. Aunque no las vemos, estas tablas son una ciudad entera de bacterias!
Es una realidad que los alimentos mantienen su calidad, frescura, seguridad y nutrimentos cuando se conservan adecuadamente y se usan en un lapso de tiempo determinado. A continuación les menciono las diferentes maneras de almacenar la comida.
En la alacena (alimentos no perecederos):
*Mantener las ollas y sartenes limpios, en un lugar fresco, seco y seguro.
*Organizar los alimentos enlatados y de alacena de menos frescos al frente y los nuevos atrás.
*Evitar usar alimentos enlatados o envasados que vengan inflados, apachurrados o chorreandos.
*Almacenar los productos abiertos en recipientes bien cerrados, limpios y en un lugar fresco, sin mezclar sobras ni diferentes alimentos.
*Mantener todos los alimentos no perecederos lejos de productos químicos o de limpieza.
En el refrigerador:
*Mantener el refrigerador frío –entre 1 y 4˚C- y procurar no tenerlo abierto mucho tiempo para que la temperatura no aumente.
*Guardar todos los alimentos en recipientes separados y bien tapados, ya que con esto se previene que los alimentos pierdan humedad y se contaminen los olores.
*Guardar las carnes frías, pollo y pescado en bolsas separadas y bien cerradas y guardarlos en la repisa más baja del refrigerador que es la más fría.
*Para lograr que un alimento enfríe más rápido, se recomienda guardarlo en porciones más chicas y distribuirlo en diferentes repisas del refrigerador.
*Mantener las sobras de comida donde las puedas ver y consumirlas en los próximos 3 días, porque si las guardamos muy al fondo ahí se quedan y se terminan echando a perder.
*Evitar sobrellenar el refrigerador, ya que este necesita que circule aire frío para mantener fresca la comida.
En el congelador:
*Mantener el congelador a temperaturas heladas, de preferencia a menos de –18˚C.
*Congelar los alimentos en el mismo recipiente que los compran para evitar que les entre aire, ej: el pollo.
*Antes de congelar un alimento –carnes principalmente- ponerle una etiqueta que diga lo que es, la fecha que se congeló y cuantas porciones salen de ese congelado.
*Organizar el congelador de modo que los alimentos más viejos queden al frente para usarse pronto.
*Escaldar las verduras antes de congelarlas: hervirlas por 1 a 3 minutos y luego pasarlas por agua fría para evitar que se sigan cocinando, posteriormente escurrirlas bien y guardarlas en bolsas quitándole el aire, de esta manera se conservan mejor y mantienen sus propiedades.