Suele ser común que en lo que a bebidas se refiere, poca es la importancia que le damos y desgraciadamente esto se remarca más en los niños, donde a partir de cierta edad son ellos los que acostumbran escoger lo que les apetece y muchos de los padres no le ponen atención a esto. Pero definitivamente esto es cuestión de alarma, ya que hoy en día, la obesidad infantil – y también en los adultos- se ha asociado al consumo excesivo de bebidas con azúcar, como jugos industriales y refrescos.
Actualmente encontramos un sinnúmero de opciones de bebidas, donde la misma mercadotecnia nos confunde y al final no sabemos ni cual escoger y lo mas probable es que optemos por la más popular o llamativa y dejando enterradas la cuestión de hidratación y nutrición.
La realidad es que sí de beber algo se trata, con simple agua la hacemos, ya que es el líquido con mayor disponibilidad, más económico, sin calorías…y que creen? no contiene grasa ni colesterol! Peso esto no es novedad, ya que el agua nunca ha contenido colesterol ni grasa pero ahora con tal de vender ya la anuncian así. Sin embargo, es normal que a veces se antoje beber otra cosa, con diferente textura o sabor y en estos casos, la leche, los jugos naturales y las aguas de sabor son una buena opción, ya que nos aportan otros nutrimentos además de agua y cumplen con el propósito de beber otra cosa que no sea simplemente agua. La leche es una excelente fuente de calcio y generalmente esta suplementada con vitamina D y a partir de los 2 años se recomienda consumir leche semi-descremada, ya que realmente no necesitamos la grasa que contiene la entera, incluso los niños. En cuanto a leches de sabor, hay que considerar que aunque siguen siendo una buena fuente de calcio las calorías aumentan por el azúcar agregado por lo que no hay que acostumbrar a los niños a siempre tomar la leche con chocolate o de sabores. En cuanto a los jugos, sí son naturales nos aportan vitamina C y A y algunos minerales, sin embargo estos hay que consumirlos en moderación ya que no hay que olvidar que el azúcar se concentra más, llegan a perder algunos nutrimientos y no es lo mismo que consumir una fruta entera; en cuanto a las aguas de fruta, al igual que los jugos, si son de fruta natural y no de polvitos ni con azúcar agregada, son una buena opción, o con algún sustituto como la sucralosa (Splenda®) o fructosa, los cuales endulzan a mayor potencia que el azúcar sin aportar calorías.
Hablando de jugos industriales, si se consumen ocasionalmente y en moderación, no es tan grave y muchos están enriquecidos con vitaminas lo cual aporta nutrimentos, sin embargo hay que tener cuidado ya que prácticamente su principal ingrediente es el azúcar y al ver el empaque que dice 100% jugo este no divide los ingredientes en azúcar y agua y nos vamos con la finta. Al ser una de las bebidas mas consumidas por los niños, estos afectan tremendamente su peso, y ni que decir de los refrescos que hoy en día cada vez mas niños los consumen desde bebes y en cantidades impresionantes.
Otras bebidas que hoy en día se han vuelto muy populares son los cafés en todas sus variedades y sabores – fríos, frapes, con cajeta y chocolate- que se ha distorsionado tanto el concepto de café –que no contiene calorías- convirtiéndose en bebidas sumamente altas en calorías, azúcar e incluso grasa –por la crema batida que le ponen y los saborizantes- y al igual que los refrescos, los niños los empiezan a consumir desde edades muy tempranas.
A continuación tienen una comparación de calorías y azúcar de las bebidas principales para que se orienten un poco (por 1 Taza de bebida = 240 ml)
* Leche semi-descremada = 100 Kcal y 11 g azúcar (equivale a 4 cditas azúcar)
* Leche semi-descremada de chocolate = 160 Kcal y 25 g azúcar (equivale a 8 cditas azúcar)
* Jugo de naranja natural = 110 Kcal y 21 g azúcar (equivale a 7 cditas azúcar)
* Jugo industrial = 130 Kcal y 26 g azúcar (equivale a casi 9 cditas azúcar)
* Refresco = 100 Kcal y 27 g azúcar (equivale a 9 cditas azúcar)
* Bebida deportiva = 50 Kcal y 14 g azúcar (equivale a 1.5 cditas azúcar)
* Agua natural = 0 Kcal y 0 g azúcar
octubre 14, 2007
septiembre 23, 2007
LOS SANDWICHES A TRAVÉS DE LA HISTORIA
Hoy en día los sándwiches son parte primordial de la alimentación de todos nosotros, ya sea en pan de caja, bolillo, chapata, baguette, bagel, bollo, pita, tortilla o incluso matza, el concepto del sándwich es el mismo: tener generalmente 2 piezas de cualquier tipo de pan y en medio llevar una variedad de carnes (embutidos o pollo o huevo o atún) y/o quesos, con verduras (generalmente lechuga y jitomate) y aderezos como mayonesa, mostaza o mantequilla.
El primer registro que se tiene de la combinación de pan con algunos ingredientes viene del siglo 1 A.C con el Rabino Hillel, quien durante los festejos de Pesaj colocó varias rebanadas de manzana, nueces y especias entre dos pedazos de matza, y hay la otra versión de que colocó cordero con hierbas entre el pan ácimo.
En la edad media era compón usar trozos de pan (“trenchers”) como platos para colocar la comida encima y al finalizar la gente se comía ese pan si seguía con hambre o se las daba a los perros o limosneros. También se sabe que en Europa, Mediterráneo y el Medio Oriente la gente consumía carnes y quesos condimentados con pan o masa pastelera, aunque no llevaban el nombre de “sándwich”.
La palabra “sándwich” surgió hasta finales del siglo 18, cuando el periodista Edward Gibbon de un periódico inglés hizo un reportaje sobre John Montague “4º Conde de Sándwich”, sobre su vida como “jugador” que pasaba horas jugando cartas y mandaba a traer agua, bebidas, pan, carnes y queso y, con el fin de no interrumpir su juego y seguir teniendo las cartas en su mano, optó por tomar 2 panes y colocar en medio el queso y la carne para comerlo. Desde entonces la gente empezó a copiar su forma de comer y de ahí es que le pusieron el nombre de sándwich. Con el tiempo este platillo se volvió más popular entre la aristocracia inglesa y para el siglo 19 ya era común entre la clase media y obrera, como forma práctica y rápida de comer algo. A mediados del siglo 19, la inglesa Elizabeth Leslie introdujo el sándwich a América En 1900, se empezó a vender en las tienditas y misceláneas pan blanco en barra, sin rebanar y para los 1920´s los niños comenzaban a llevarse sándwiches de lunch, donde el relleno más popular era de huevo y jamón. En los 30´s Wonder Bread lanzó a la venta pan de caja blanco y suave en rebanadas. Para estas épocas el sándwich ya era muy popular y considerado como uno de los alimentos más prácticos y fáciles, tanto para preparar, llevar y comer.
Obviamente con los años el concepto de sándwich ha ido cambiando y se han inventado nuevas formas y preparaciones y cada cultura ha adaptado su concepto de sándwich a su tipo de alimentación o sus comidas típicas; si pensamos en un falafel, unas quesadillas o un panini, tienen el mismo concepto de un sandwich pero cada uno con su toque de tradición. Se han implementado nuevos rellenos de sándwich y prácticamente se puede hacer sándwich de cualquier ingrediente. Hoy en día es el alimento más popular y más práctico para llevarse de lunch a la escuela u oficina, de picnic o como desayuno o cena, es rápido de preparar, lo venden ya en todos lados, puede comerse frío o caliente y es fácil de transportar sin que se rompa, aunque hay que saber que pan usar y que ingredientes colocar.
Si lo analizamos nutricionalmente, los sándwiches son un alimento muy nutritivo y una comida completa, aunque también depende mucho de cómo se prepare y los ingredientes que lleva. Ya que si hablamos de un sándwich de queso suave o jamón de pavo, con lechuga y jitomate, mostaza y aguacate, incluye los 3 grupos de alimentos y contiene poca grasa, pero si hablamos de un sándwich tipo hamburguesa que venga con la carne frita, mayonesa y catsup las calorías aumentan, al igual que si es de queso suizo o manchego.
Definitivamente se tiene que tener cierta habilidad para hacer un sándwich apetitoso, ya que hay que saber escoger bien el pan, según de lo que se quiera rellenar -optando de preferencia por un integral-, que no lleve muchos ingredientes que humedezcan el pan o muchos aderezos y evitar que quede tan gordo que no lo podamos comer, así que a la siguiente vez que se preparen un sándwich disfrutan de su historia!
El primer registro que se tiene de la combinación de pan con algunos ingredientes viene del siglo 1 A.C con el Rabino Hillel, quien durante los festejos de Pesaj colocó varias rebanadas de manzana, nueces y especias entre dos pedazos de matza, y hay la otra versión de que colocó cordero con hierbas entre el pan ácimo.
En la edad media era compón usar trozos de pan (“trenchers”) como platos para colocar la comida encima y al finalizar la gente se comía ese pan si seguía con hambre o se las daba a los perros o limosneros. También se sabe que en Europa, Mediterráneo y el Medio Oriente la gente consumía carnes y quesos condimentados con pan o masa pastelera, aunque no llevaban el nombre de “sándwich”.
La palabra “sándwich” surgió hasta finales del siglo 18, cuando el periodista Edward Gibbon de un periódico inglés hizo un reportaje sobre John Montague “4º Conde de Sándwich”, sobre su vida como “jugador” que pasaba horas jugando cartas y mandaba a traer agua, bebidas, pan, carnes y queso y, con el fin de no interrumpir su juego y seguir teniendo las cartas en su mano, optó por tomar 2 panes y colocar en medio el queso y la carne para comerlo. Desde entonces la gente empezó a copiar su forma de comer y de ahí es que le pusieron el nombre de sándwich. Con el tiempo este platillo se volvió más popular entre la aristocracia inglesa y para el siglo 19 ya era común entre la clase media y obrera, como forma práctica y rápida de comer algo. A mediados del siglo 19, la inglesa Elizabeth Leslie introdujo el sándwich a América En 1900, se empezó a vender en las tienditas y misceláneas pan blanco en barra, sin rebanar y para los 1920´s los niños comenzaban a llevarse sándwiches de lunch, donde el relleno más popular era de huevo y jamón. En los 30´s Wonder Bread lanzó a la venta pan de caja blanco y suave en rebanadas. Para estas épocas el sándwich ya era muy popular y considerado como uno de los alimentos más prácticos y fáciles, tanto para preparar, llevar y comer.
Obviamente con los años el concepto de sándwich ha ido cambiando y se han inventado nuevas formas y preparaciones y cada cultura ha adaptado su concepto de sándwich a su tipo de alimentación o sus comidas típicas; si pensamos en un falafel, unas quesadillas o un panini, tienen el mismo concepto de un sandwich pero cada uno con su toque de tradición. Se han implementado nuevos rellenos de sándwich y prácticamente se puede hacer sándwich de cualquier ingrediente. Hoy en día es el alimento más popular y más práctico para llevarse de lunch a la escuela u oficina, de picnic o como desayuno o cena, es rápido de preparar, lo venden ya en todos lados, puede comerse frío o caliente y es fácil de transportar sin que se rompa, aunque hay que saber que pan usar y que ingredientes colocar.
Si lo analizamos nutricionalmente, los sándwiches son un alimento muy nutritivo y una comida completa, aunque también depende mucho de cómo se prepare y los ingredientes que lleva. Ya que si hablamos de un sándwich de queso suave o jamón de pavo, con lechuga y jitomate, mostaza y aguacate, incluye los 3 grupos de alimentos y contiene poca grasa, pero si hablamos de un sándwich tipo hamburguesa que venga con la carne frita, mayonesa y catsup las calorías aumentan, al igual que si es de queso suizo o manchego.
Definitivamente se tiene que tener cierta habilidad para hacer un sándwich apetitoso, ya que hay que saber escoger bien el pan, según de lo que se quiera rellenar -optando de preferencia por un integral-, que no lleve muchos ingredientes que humedezcan el pan o muchos aderezos y evitar que quede tan gordo que no lo podamos comer, así que a la siguiente vez que se preparen un sándwich disfrutan de su historia!
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